-Presenta su novela «Verbo y carne» (Algaida). Un actor mata a otro en escena durante la representación de «Hamlet». ¿Es lo que ha tenido ganas de hacer alguna vez?
-Ja, ja, ja. Alguna vez he tenido ganas de matar a alguien, pero no era precisamente un actor. Quizá, un director o empresario.
-Es su primera novela. ¿La ha escrito para decir de los compañeros cosas que habitualmente no dice en las entrevistas?
-Es más cómodo poner esas cosas en boca de los personajes, sí. Pero la he escrito sobre todo porque me gusta escribir. Lo hago desde hace tiempo.
-¿Por qué un actor puede matar a otro?-Por el alto grado de competencia que hay en esta profesión.-Dice Alfredo Landa que entre los actores el cariño es mentira.
-No sólo entre los actores, sino en la sociedad en general muchas veces.
-«No se hacen amigos en esta profesión porque hay demasiados egos luchando por ganar la batalla», dice Juan Luis Galiardo.
-Tiene razón. La competitividad es feroz. Pero hay otros ámbitos donde ocurre otro tanto: mire el panorama que nos ofrece la política.
-Quiere decir que las miserias son las mismas en todos los lados...
-Sí. Quizá en nuestra profesión se vea más la vanidad y todo cuanto genera la inseguridad: aquí nadie sabe si va a poder seguir viviendo de esto incluso después de un éxito. A mí me ha pasado.
-En su novela se ve, sí, mucha rivalidad, vanidad, rencores, sexo, drogas...
-Insisto: no somos muy diferentes a otros grupos sociales, pero nosotros estamos en el escaparate, se nos ve más.
-Ahora interpreta «Pez gordo» en el teatro Arenal (Madrid). Está magnífico. El tópico: ¿a los guapos les cuesta más que se les reconozca el talento?
-Aún existe ese tipo de prejuicios, sí. Está claro que nunca podré hacer «El jorobado de Notre-Dame»...
-Dice la portada de su novela: «Cuando el teatro cobra vida y la vida no es más que teatro».
-Ocurre algo extraño: la ficción nos parece cada vez más real, y lo real nos parece cada vez más ficticio. El teatro busca la realidad y la vida real parece buscar la mentira.
-Dice Guillermo Toledo que él es un «kale borroka» de la leche. ¿Y usted?
-Yo procuraría estar siempre lejos de un hijo de p... de la «kale borroka». Soy un tipo normal tirando a tranquilo.
-Se ha hablado mucho del actor pancartero...
-La pegatina contra la guerra sobre la chaqueta de Armani me deja un poco frío. Esta profesión padece de excesivo «pancarteo». Y no protestar contra ETA lo mismo que contra Bush me parece una actitud cobarde. Y no protestar contra el PSOE lo mismo que contra el PP es demasiado obvio.
-¿Sabe de actores a los que no les gusta ZP?
-Sí, pero parece que no se atreven a decirlo. A mí no me gusta ZP.
-¿Conoce alguno que no se guste a sí mismo?
-No.
-«No me gusto a mí misma, estoy loca por mí» (Mae West).